Resulta muy favorable en relación con la calidad del aire a escala local y áreas urbanas; pero también tendría efectos positivos en escala regional pues reduciría de manera importante la formación de lluvia ácida, ya que no emite compuestos sulfurosos.

En cuanto a la escala global, el impacto por emisión de gases de efecto invernadero sería levemente menor que para el gasoil y disminuiría significativamente la emisión de aerosoles atmosféricos, que también alteran el clima global.